22/9/17

SOLIDARIDAD CON CATALUÑA

Oleada de solidaridad en España en defensa del derecho a decidir de Catalunya

Plataformas ciudadanas y diferentes organizaciones de toda España han convocado numerosas movilizaciones en diferentes ciudades y municipios en defensa del derecho a decidir de los catalanes.



Este mapa continuará actualizándose a medida en que vayan surgiendo nuevas convocatorias.

FUENTE: publico.es
20/09/2017

UN DÍA NEGRO PARA LA DEMOCRACIA

20-S, el día que España sólo tuvo Poder Judicial

Consejo General del Poder Judicial

Lo sucedido ayer en Catalunya pasará a la Historia como un día negro para la democracia española. Tiene razón el Partido Popular (PP) cuando dice que todo lo que viene rodeando al referéndum del 1 de octubre y el propio plebiscito pone en riesgo la democracia. ¿Saben por qué? Sencillo, porque Rajoy, Rivera (en menor medida, Sánchez) y los suyos han apostado por una España sin Poder Ejecutivo y Legislativo… sólo el Judicial.

El presidente del Gobierno se ha borrado del mapa en todo este proceso de independencia. Las vías del diálogo no se han abierto jamás por parte de La Moncloa y su único discurso ha sido el de “o cumples la ley o atente a las consecuencias”. No deja de ser paradójico, irónico incluso, que esa frase salga por boca de Mariano Rajoy,  presidente del PP, acorralado por los casos de corrupción.

Mariano Rajoy

En segundo lugar, el poder Legislativo, representado por el Senado, también se ha esfumado. En un Estado de Derecho tan fuerte como dice Rajoy que tenemos, miembros del Ejecutivo deberían haber pasado por el Senado, aunque sólo fuera por estética democrática. Ni una sola explicación se ha dado en la Cámara Alta, algo que por ley será obligado si quieren aplicar el artículo 155 de la Constitución (que para muchos, ya se está aplicando de facto). Ese mismo artículo cuya aplicación socialistas como Susana Díaz ya defienden… Algo que no sorprende, porque para Díaz el socialismo es como tocar el violín, que se coge con la izquierda pero se toca con la derecha.

Finalmente, nos queda el poder Judicial, el único que ha actuado en esta deriva independentista por parte del Estado español… y hasta eso, se ha hecho mal. La oleada de registros y detenciones que se realizaron ayer vinieron por orden del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, algo que no parece tener sentido cuando el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), de rango superior, ya se ha hecho cargo de la investigación del referéndum.


Por parte del Govern se ha concebido ya 1 de octubre como un acto de desobediencia institucional. Se lleve a cabo o no, todo lo que se mueva alrededor del referéndum será eso, pura desobediencia institucional que para avanzar, como precisa Santiago Alba, deberá contar con la desobediencia civil. Lo plantean como un acto de fuerza y Rajoy ha caído en la trampa, porque lo que se está haciendo por parte del Gobierno de España es otro acto de fuerza mal concebido.

El PP, con el apoyo de Ciudadanos, está confundiendo la fortaleza de un Estado con la represión. Es innegable que lo vivido en España -no sólo en Catalunya- en las últimas semanas desprende un tufo de represión cada vez más inaguantable. La prohibición de actos públicos en los que únicamente se quiere hablar, debatir, compartir puntos de vista sobre el process catalán ha sido un gravísimo error. Para lo único que ha servido es para espolear a quienes veían desde lejos cómo sólo actuaba en este asunto una Justicia desprestigiada, cómo se ha violentado el derecho de reunión, el de libertad de expresión…


Rajoy ha perdido una ocasión de excepción para ganar la legitimidad que había perdido. La lacra de la corrupción que asola su partido, el modo en que el PP ha destruido pruebas, ha obstaculizado la labor de la Justicia, la manera en la que el presidente del Gobierno se ha reído de todos l@s español@s en sede parlamentaria y judicial… todo ello ha debilitado el Estado de Derecho, y no unos millones de ciudadan@s que reclaman otro modelo de Estado.

Inés Arrimadas, por su parte, habla de que al Govern sólo le queda tomar las calles. Olvida Arrimadas que las calles sólo las toma el ejército o la policía por la fuerza; lo que hace la ciudadanía, es reclamar lo suyo. Si el Govern tomara las calles, no sería por la fuerza, sino porque millones de personas libremente lo apoyan, porque las calles son de la ciudadanía, de quien emana la soberanía popular que, entre otr@s, ha colocado a Arrimadas donde está.


Así las cosas y, remitiéndome otra vez a Alba, a un acto de desbodiencia institucional debería seguirle uno de desobedicencia civil, participando masivamente en un referéndum pero votando NO, porque el mensaje que se trasladaría entonces sería de apoyo al derecho a decidir, dando una bofetada de realidad a es@s pseudodemócratas represiv@s y, al mismo tiempo, poniendo en su sitio a quienes han perdido el norte sobre el modo de disfrutar de ese derecho a decidir.

Es la hora de l@s valientes, para gobernar, para votar, para decidir, para hacer frente a la represión, en suma, para ser realmente democráticos.


FUENTE: publico.es
Posos de Anarquía
David Bollero
21/09/2017

 "Ellos", como herederos 
de Fraga Iribarne, 
siguen pensando 
que la calle es suya:





21/9/17

UN DESCOSIDO


EXCUSAS GUBERNATIVAS

Coartar el derecho a decidir en democracia, significa que ni está ni se le espera. Y es que no solo se atenta contra la libertad de los que quieran votar, sino también contra los que quieran votar NO.


Con su falta de diálogo, cerrazón e intransigencia, el gobierno central ha enquistado el asunto catalán hasta el punto de que (convencido estoy) muchos catalanes que no lo tenían claro, se decantarían por el , solo por el hecho de sentirse puteados. Es más, si se hubiera permitido realizar el referéndum desde un principio sin tanta majadería estatal (convencido estoy también) habría ganado el NO por goleada.

Pero resulta que nuestros dirigientes nacionales no son más torpes porque no pueden. Faltaba más. Estaría bueno que les pidiéramos un poco de mano izquierda y accedieran. Me bastó escuchar al ministro portavoz del gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, intentando darnos una lección de lo que consideran "democracia", para entenderlo. 

Íñigo Méndez de Vigo

Justificó las actuaciones judiciales y policiales llevadas a cabo en Cataluña para impedir el referéndum, como acciones encaminadas a poner en valor el Estado de Derecho. "Todo lo demás" -dijo, refiriéndose a la masiva respuesta callejera de la población- "no tiene legitimidad".

Según el presidente catalán, Carles Puigdemont, "Se ha aplicado un Estado de Excepción encubierto en Cataluña, lo que supone la suspensión de facto del gobierno catalán", amén de los registros y detenciones efectuados en diferentes departamentos de la Generalitat, empresas y domicilios particulares.

Carles Puigdemont

“Es una situación inaceptable" -ha dicho Puigdemont- "Han violado derechos fundamentales y la Carta de Derechos Humanos. Se ha realizado una ilegitima suspensión e intervención de la Generalitat por parte de un Gobierno que no respeta los principios elementales de la democracia”.
   
Parte de la población se ha echado a la calle en Barcelona 
para protestar por lo que consideran un atropello del Estado

Citizen Plof

JOAN BAEZ - LLEGO CON TRES HERIDAS (VÍDEO)


20/9/17

COSAS DEL REFERÉNDUM


Madre mía, la Guardia Civil incautando carteles.

Cualquier día encuentran los 40.000 millones de Bankia y los 250 de los sobres del PP. 


"Karl Kautsky"


“Si yo fuera catalán escondería papeletas y carteles en las cunetas, porque ahí nunca van a mirar”   

"Gerardo Tecé"


Y ¿dice usted que viene del futuro para evitar un referéndum?


"Capitán Cavernícola"


Menudo ejército se está gestando:

Juan José Padilla, Bertin Osborne, Fran Rivera y Jose Manuel Soto ya se preparan a las ordenes de Tejero para tomar el Parlament


"No pasarán#"

VENTA Y CONDENA


"HISTORIETÓGRAFOS"

Los historiadores que se han dedicado al blanqueo del franquismo

En “La Crítica de la Crítica: Inconsecuentes, insustanciales, impotentes, prepotentes y equidistantes” Alberto Reig Tapia denuncia a los que perfuman el cadáver de Franco.

 Alberto Reig Tapia

Esta obra de Alberto Reig Tapia no es un libro sobre la Segunda República y la Guerra Civil. Es, como su propio título indica La Crítica de la Crítica: Inconsecuentes, insustanciales, impotentes, prepotentes y equidistantes (ed. S. XXI). El autor, Catedrático de Ciencia Política e investigador de largo recorrido, ha dedicado buena parte de su vida académica y profesional a desmontar los mitos cavernarios de toda una corriente de “historietógrafos”, como él los denomina, que se han encargado de re-elaborar estos hechos históricos al margen de evidencias, archivos, y en muchas ocasiones, hasta del más mínimo sentido común y conocimiento histórico. Han gozado del beneplácito de un público que, muy lejanos al ámbito académico e investigador, no están preocupados por el rigor histórico, solo quieren que les acomoden la historia a su particular visión del mundo. Si no fuese por lo peligroso que resulta para las generaciones jóvenes - a las que estos acontecimientos les resulta tan lejanos como las andanzas del Cid- que puedan caer en manipulaciones tan groseras de cuestiones ya objeto de décadas de trabajo de una pléyade de historiadores profesionales de Europa y Estados Unidos, los trabajos de los pseudo-historiadores recogidos en este libro no dejarían de ser más que pasto de la “soberbia, la petulancia” y la manipulación más grosera. Porque, además, el único objetivo de estos autores es derribar décadas de investigación de multitud de historiadores profesionales y rigurosos académicos sin el uso de herramientas de un mínimo rigor metodológico.
 
Aventando el grano para separarlo de la paja

Alberto Reig realiza un desbroce imprescindible para separar el grano de la paja, lo serio de lo ridículo y, no se equivoquen, no es un tema puramente ideológico sino una diferenciación meramente profesional que no esté al servicio de intereses espurios, más allá de descalificaciones personales cruzadas con los Pío Moa y César Vidal de turno, como en la página 57 en relación a alusiones familiares en libros previos. Una de las tareas esenciales de parte de esta “historietografía” es el blanqueo de la figura de Franco. Para Reig, autores como Payne -cuyo trabajo sobre el fascismo español publicado clandestinamente por Ruedo Ibérico hace décadas no hacía presagiar la posterior deriva- o Jesús Palacios, “más que ahondar en la vida y la obra de su biografiado -Franco-, que es lo que correspondería, actualizándola, su tarea no es otra que la de perfumar su cadáver, tarea más propia de embalsamadores y taxidermistas que de pretendidos historiadores”(pág. 197)

Cadáver de Franco

Pero ¿Cuál es el mérito de estos pseudohistoriadores-que no licenciados en Historia, que Palacios o Moa no lo son, ni necesariamente tendrían que serlo si no fuesen simples falseadores de la historia, como indica el autor? Según Payne, en el caso de Moa, haber realizado la aportación bibliográfica más novedosa a la historiografía del período, lo que es un insulto y una “grave ofensa” para los historiadores profesionales -españoles o no- que llevan trabajando rigurosamente durante décadas. A saber: según Moa, la Guerra Civil la iniciaron las izquierdas en el 34 con la Revolución de Asturias -por poner un ejemplo-. Según otros correligionarios, fue el frente Popular y, por supuesto, “las izquierdas” las responsables del inicio del conflicto tras las elecciones del 36. Incluso algún tertuliano multidisciplinar y omnipresente -que no omnisciente- con múltiples carreras universitarias -según él- se mostraba histérico en la pantalla días atrás porque sus colegas no entendiesen la verdad histórica.


“La Guerra Civil y el golpe de Estado lo dio el Frente Popular” dixit. Y es que también aparecen algunos plumillas y profetas de las ondas en el libro, como instrumentos y vehículos de difusión de trabajos cuya metodología científica y sobrevaloración “ofende a la inteligencia y a la sensibilidad de un mejillón”. Son muchos más que los referidos los que aparecen en las páginas del ensayo pero merece la pena retener en la memoria aquellos de los que hemos podido disfrutar de su magisterio en las aulas universitarias y de sus trabajos -éstos sí- de investigación: Aróstegui, Tuñón de Lara, Ángel Viñas, Malefakis, Preston, Fontana, Carr, Juliá, Tusell, Jackson, Southworth, Thomas, Casanova y un larguísimo elenco de docentes e investigadores que están trabajando en la actualidad. La bibliografía sobre la Segunda República, la Guerra Civil, la figura de Franco y la Transición es muy abundante.


Se está perdiendo “frente a la tiranía del presente y el corto plazo la visión panorámica de la historia y su importante función como ciencia social crítica” (pág. 25). Intentemos discernir el grano de la paja-como propone Reig Tapia y, en especial para las jóvenes generaciones, no consintamos que “falseadores de la historia”-término que aparece reiteradamente en el trabajo- nos consideren intelectualmente inanes. Un libro muy profesional, valiente y-parece mentira a estas alturas-muy necesario.


FUENTE: librujula.com
José Ángel López

19/9/17

LUCHA DE CLASES


UN OSCURO PASADO (AUDIO)


PREMIO NACIONAL DE CULTURA 2016


Pablo Motos, presentador del programa televisivo El Hormiguero, 
tras recibir de manos del Rey Felipe VI, el Premio Nacional de Cultura 2016, 
durante el acto celebrado en la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca. EFE/Zipi 



Tenemos catedráticos, sociólogos, escritores, poetas, actores, músicos, científicos... pero el Premio Nacional de Cultura
se lo dan a Pablo Motos




Pablo Motos es Premio Nacional de Cultura.
Para que luego no creáis en los milagros.




Pablo Motos recibe el Premio Nacional de Cultura, 
esto acerca mucho a Belén Esteban al Nobel de Literatura
y a Paquirrín al Grammy.




Pues a mí me parece bien el premio a Pablo Motos,
muestra cuánto se valora la cultura en España: entre cero y nada.


18/9/17

EL GENOCIDIO DE LOS ROHINYÁ

Las grandes del petróleo, una democracia fallida y los falsos profetas


Aung San Suu Kyi

Hasta cierto punto, Aung San Suu Kyi es un falso profeta. Glorificada por Occidente durante muchos años, se convirtió en un “icono de la democracia” al oponerse a las mismas fuerzas militares que siguen hoy controlando su país, Birmania, en una época en que la coalición occidental dirigida por EEUU mantenía en aislamiento a Rangún por su alianza con China.

Aung San Suu Kyi jugó su papel como se esperaba que lo hiciera, consiguiendo la aprobación de la Derecha y la admiración de la Izquierda. Y por eso ganó el Premio Nobel de la Paz en 1991, incorporándose al elevado grupo de “Los Mayores”, mientras los medios de comunicación y diversos gobiernos la promocionaban como figura heroica a emular.

Hillary Clinton la describió en una ocasión como “esta extraordinaria mujer”. El recorrido de la “Lady” birmana de ser una paria política en su propio país, donde estuvo confinada bajo arresto domiciliario durante quince años, acabó finalmente en triunfo cuando se convirtió en la líder de Birmania tras una elección multipartidista celebrada en 2015. Desde entonces, ha visitado muchos países, cenado con reinas y presidentes, pronunciado discursos memorables, recibido premios mientras iba limpiando, con perfecto conocimiento de causa, la imagen del muy brutal ejército al que se había opuesto durante tantos años. (Incluso hoy, el ejército birmano tiene un poder casi de veto sobre todos los aspectos del gobierno.)

Pero la gran “humanitaria” parece haber agotado su aura de honestidad cuando su gobierno, ejército y policía iniciaron una extendida operación de limpieza étnica contra “el pueblo más oprimido sobre la Tierra”, los rohinyá. Este pueblo indefenso ha sido sometido a un genocidio sistemático y brutal, cometido a través del esfuerzo conjunto del ejército, la policía y una mayoría de nacionalistas budistas birmanos.

Las llamadas “Operaciones de Limpieza” han matado a cientos de rohinyá en los últimos meses, obligando a más 250.000 seres llorosos, aterrados y hambrientos a escapar de cualquier manera para poder salvar la vida. Centenares de ellos han perecido en el mar o han sido atrapados y asesinados en la jungla.

Min Aung Hlaing, comandante en jefe del ejército birmano y Jefe del Estado Mayor.

Las historias de asesinatos y destrucción recuerdan la limpieza étnica del pueblo palestino durante la Nakba de 1948. Y no debería sorprendernos que Israel sea uno de los grandes proveedores de armas del ejército birmano. A pesar del extendido embargo armamentístico de muchos países respecto a Birmania, el ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, insiste en que su país no tiene intención alguna de interrumpir sus envíos de armas al despreciable régimen de Rangún, que está utilizando de forma muy activa esas armas contra sus propias minorías, no sólo los musulmanes del estado de Rakáin al oeste del país, sino también contra los cristianos del norte.

Uno de los envíos de Israel lo anunció la compañía israelí Tar Ideal Concepts en agosto de 2016. La compañía mostraba con orgullo cómo sus rifles Corner Shot estaban ya siendo utilizados por el ejército birmano.

La historia de Israel está plagada de ejemplos de apoyos a juntas brutales y regímenes autoritarios, pero ¿por qué se han posicionado como los guardianes de una democracia que se mantiene en silencio sobre el baño de sangre en Birmania?

Desde octubre del pasado año, casi un cuarto de la población rohinyá ha sido expulsada de sus hogares. El resto podría seguirles en un futuro próximo, convirtiendo un crimen colectivo en una situación casi irreversible.


Aung San Suu Kyi ni siquiera ha tenido el coraje moral de expresar unas palabras de compasión hacia las víctimas. En cambio, sólo hizo una declaración con la que no se comprometía a nada: “Tenemos que cuidar de todos los que están en nuestro país”. Mientras tanto, su portavoz y otros voceros lanzaron una campaña vilipendiando a los rohinyá, acusándoles de quemar sus propias aldeas, de inventar sus propias violaciones, mientras se referían a los que se atrevían a resistir como “yihadistas”, confiando en vincular el genocidio en curso con la campaña orquestada por Occidente para difamar a los musulmanes en todas partes.

Pero informes bien documentados nos ofrecen algo más que una ojeada de la desgarradora realidad experimentada por los rohinyá. Un reciente informe de la ONU detalla el relato de una mujer cuyo marido había sido asesinado por los soldados en lo que lo ONU describe como ataques “extendidos y sistemáticos” que “muy probablemente representan crímenes contra la humanidad”.

“Me arrancaron la ropa y me violaron, eran cinco soldados”, dijo la desconsolada mujer“Mi bebé de ocho meses no paraba de llorar de hambre cuando entraron en mi casa porque me tocaba darle de mamar, pero le callaron con un cuchillo”.

Los refugiados que huyeron hacia Bangladesh tras un viaje de pesadilla relataron el asesinato de niños, la violación de mujeres y la quema de aldeas. Algunos de estos relatos han podido verificarse a través de las imágenes por satélite proporcionadas por Human Rights Watch, que muestran aldeas destruidas por todo el estado.

En realidad, el horrible destino de los rohinyá no es que sea algo nuevo del todo. Pero la particularidad que está mostrando en estos momentos es que Occidente está ahora completamente del lado del mismo gobierno que perpetra estos actos atroces.

Y hay una razón para eso: el petróleo.

Hereward Holland, informando desde Ramree Island, escribió sobre la “caza del tesoro escondido de Myammar (Birmania)”.

Depósitos inmensos de petróleo que han permanecido sin explotar debido a las décadas de boicot occidental al gobierno de la junta militar están ahora disponibles al mayor postor. Es un momento de vacas gordas para las grandes de petróleo y están todas invitadas. 

Shell, ENI, Total, Chevron y muchas otras están invirtiendo grandes sumas para explotar los recursos naturales del país, mientras los chinos –que dominaron la economía birmana durante muchos años- están siendo lentamente expulsados.

En efecto, la rivalidad sobre las riquezas sin explotar de Birmania está en su apogeo en décadas. Son estas riquezas –y la necesidad socavar el estatus de superpotencia de China en Asia- lo que ha hecho que Occidente cambiara de posición e instalara a Aung San Suu Kyi como líder de un país que no ha cambiado nada en lo fundamental, no ha hecho más que darse un nuevo nombre para allanar el camino para el regreso de las “Grandes del Petróleo”.

Pero son los rohinyá quienes están pagando el precio.


Que la propaganda oficial birmana no les confunda. Los rohinyá no son extranjeros, intrusos o inmigrantes en Birmania.

Su reino de Arakán data del siglo VIII. Durante los siglos siguientes, los habitantes de ese reino conocieron el Islam a través de los comerciantes árabes y, con el tiempo, se convirtió en una región de mayoría musulmana. Arakán es el actual estado de Rakáin en Birmania, donde viven aún la mayor parte de los 1,2 millones de rohinyá que se estima hay en el país.

La noción falsa de que los rohinyá vienen de fuera se inició en 1784, cuando el rey birmano conquistó Arakán y obligó a cientos de miles a huir. Muchos de los que llegaron a Bengala expulsados de sus hogares, volvieron finalmente.

Los ataques contra los rohinyá y los constantes intentos de expulsarlos de Rakáin, se han ido renovando durante varios períodos de la historia, por ejemplo: en 1942, tras la derrota japonesa de las fuerzas británicas estacionadas en Birmania; en 1948; en 1962, tras el golpe de Estado por parte del ejército; en 1977, como resultado de la llamada “Operación Rey Dragón”, donde la junta militar expulsó de sus hogares hacia Bangladesh a 200.000 rohinyá, y así sucesivamente.

En 1982, el gobierno militar aprobó la Ley de Ciudadanía que despojaba a los rohinyá de la ciudadanía birmana, declarándoles ilegales en su propio país. La guerra contra los rohinyá empezó de nuevo en 2012. Desde entonces, cada uno de los episodios ha ido siguiendo una narrativa típica: “enfrentamientos comunales” entre budistas y rohinyá, que han hecho a menudo que decenas de miles del segundo grupo sean expulsados a la bahía de Bengala, a la selva y, quienes logran sobrevivir, a los campos de refugiados.


En medio del silencio internacional, sólo unas pocas respetadas figuras, como el papa Francisco, se han manifestado en apoyo de los rohinyá en una oración profundamente conmovedora el pasado mes de febrero.

Los rohinyá “Son gente pacífica y son nuestros hermanos y hermanas”, dijo el Papa. Su petición de justicia no fue nunca atendida.

Los países árabes y musulmanes permanecieron silenciosos en su mayoría, a pesar de las protestas públicas para que se hiciera algo que pusiera fin al genocidio.

Informando desde Sittwe, la capital de Rakáin, el veterano periodista británico Peter Oborne describió lo que había visto en un artículo publicado por el Daily Mail el 4 de septiembre: Hará justo cinco años, 50.000 habitantes de los 180.000 que se estimaba había en la ciudad, pertenecían al grupo étnico musulmán rohinyá. Hoy quedan menos de 3.000. Y no son libres de andar por las calles. Están confinados en un gueto diminuto rodeado de alambre de espino. Guardias armados impiden que puedan entrar visitantes o que puedan salir ellos.

Los gobiernos occidentales, conocedores de esa realidad a través de sus muchos emisarios sobre el terreno, han ignorado en cualquier caso unos hechos indiscutibles.


Cuando las corporaciones estadounidenses, europeas y japonesas hicieron cola para explotar los tesoros de Birmania, todo lo que necesitaron fue el gesto de aprobacióndel gobierno de EEUU. La administración de Barack Obama alabó la “apertura” de Birmania incluso antes de que las elecciones de 2015 colocaran en el poder a Aung San Suu Kyi y su Liga Nacional por la Democracia. Tras esa fecha, Birmania se convirtió en otra “historia de éxito” estadounidense, ajenos, por supuesto, a los hechos de un genocidio que lleva años perpetrándose en aquel país. 

Es probable que la violencia en Birmania aumente y alcance a otros países de la ASEAN, simplemente porque los dos principales grupos étnicos y religiosos en esos países están dominados y casi divididos entre budistas y musulmanes.

Es probable que el triunfante regreso de EEUU-Occidente para explotar las riquezas birmanas y las rivalidades entre EEUU y China compliquen aún más la situación si la ASEAN no pone fin a su desastroso silencio e inicia una determinada estrategia para presionar a Birmania a que ponga fin a su genocidio de los rohinyá.

Los pueblos de todo el mundo deberían adoptar una posición. Las comunidades religiosas deberían manifestarse. Los grupos por los derechos humanos deberían hacer más para documentar los crímenes del gobierno birmano y responsabilizar a quienes le están suministrando armamento. El respetado obispo sudafricano Desmond Tutu reprendió con firmeza a Aung San Suu Kyi por cerrar los ojos ante el genocidio en curso.

Es lo menos que podemos esperar del hombre que se enfrentó al Apartheid en su propio país y escribió estas famosas palabras: “Si te mantienes neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.

Visita de Emine Erdogan, esposa del presidente de Turquía, al campo de refugiados musulmanes rohinyá 
de Kutupalong, Bangladesh, 7 de septiembre de 2017
(Foto: Mustafa Oztartan/Agencia Anadolu)

FUENTE: Middle East Monitor
Ramzy Baroud
Traducido del inglés para Rebelión.org por Sinfo Fernández
16/09/2017

Que la población birmana esté dividida entre budistas y musulmanes, da mucho juego a las potencias extranjeras para entrometerse, avivar soterradamente el enfrentamiento y pescar a su antojo. Y como dice el refrán: 

"A río revuelto, ganancia de pescadores".

LA BARBARIE POLÍTICA Y ECONÓMICA


SEGUIMOS EN PRECARIO

Una recuperación que no llega a los de abajo


Con base en la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, la oficina estadística europea, Eurostat, publica la distribución de la renta disponible de los hogares de la Unión Europea. Esto facilita observar la evolución de la desigualdad de renta, menos significativa como medida de la desigualdad que la desigualdad de patrimonio, pero más urgente de atajar cuando crece en exceso. Sin patrimonio se puede vivir, y muy bien si hay buenas rentas. Sin rentas, siquiera en especie en un comedor social, es difícil sobrevivir.

Según los datos de Eurostat, entre 2008 y 2016 la desigualdad de renta empeoró notablemente en España.  

Los que estaban peor han ido empeorando progresivamente, y los que estaban mejor han mejorado en forma creciente. Un resultado de política económica irracional: sacar del bolsillo de los más pobres para engordar el de los más ricos.


El primer decil, el 10% de la población con menos renta, que en 2008 se llevaba tan sólo el 2,5% de la renta disponible total, perdió cinco décimas de peso en el reparto hasta 2016, un adelgazamiento del 20%. En 2008, ese 10% de españoles más pobres se llevaba la cuarta parte de lo que le correspondería en un reparto equitativo; en 2016, sólo la quinta parte. En el otro extremo, el 10% de la población con mayor renta es la que más ganó en el reparto, 7 décimas. No es mucho sobre la magnitud de su porción, casi la cuarta parte de la renta total en 2016, pero de haberse aplicado al decil de los más desfavorecidos, estos tendrían una participación sobre la renta un 60% mayor de lo que es ahora (el 3,2% en vez del 2%). No habría estado mal.

Quienes defienden la austeridad suelen sostener que la desigualdad es consecuencia del paro, y que por tanto se aliviará conforme se recupere el empleo, pero según los datos de Eurostat no parece que eso esté ocurriendo. 

La distribución de la renta disponible en España empeoró desde el comienzo de la crisis hasta 2013, cuando la destrucción de empleo tocó fondo, pero viene ocurriendo lo mismo entre 2013 y 2016, desde que se recupera el empleo.


Se observa en el gráfico que el 30% más pobre, el precariado, continuó su caída: entre 2013 y 2008 perdió el 7% de su peso en la distribución de la renta (del 12,9% de los tres primeros deciles al 12%), y entre 2016 y 2013 perdió un 2,5% adicional (hasta el 11,7%), con la excepción del primer decil, que arrancó una décima positiva tras su dramática caída anterior.

Por arriba la evolución fue siempre a mejor: los tres últimos deciles mejoraron su peso tanto durante la caída del empleo (pasaron del 52,1% al 53%) como en la recuperación (hasta el 53,6% de 2016). En los cuatro deciles intermedios (clase media y media-baja) se produjo poca variación, aunque el cuarto decil parece deslizarse hacia el precariado.


La estadística de Eurostat permite también observar los movimientos en los puntos de corte superiores de cada decil, esto es, los euros que sitúan a cada persona en esos 10 porcentajes iguales de población, lo que ofrece nuevos indicios sobre el reparto de la renta y su evolución.


Entre 2008 y 2016 la brecha de la desigualdad se amplió, tanto durante la destrucción de empleo como durante la recuperación

Según los datos de Eurostat, en 2008 la relación entre el límite superior del noveno decil (que vendría a ser el límite inferior del último decil) y el primer decil fue 4,5, esto es, quienes pertenecían al último decil percibieron rentas 4,5 veces mayores, como mínimo, que quienes estaban en el primer decil. En el año 2013 la brecha se amplió en forma notable, hasta las 5 veces más. Y en 2016, cuando se contaban tres años de creación de empleo, la brecha todavía creció hasta el 5,4. Los del útimo decil percibían ya 5,4 veces más renta, como mínimo, que quienes estaban en el primer decil.

El reparto de rentas según las necesidades ¡pero a la inversa! se ha instalado en la economía de los hogares españoles, sin importar el ciclo en que estemos. Los más vulnerables pagaron de más durante la crisis y siguen pagando de más durante la recuperación.





Los datos sobre distribución de la renta de los hogares de Eurostat corroboran el informe de OXFAM Intermón: el crecimiento económico está dejando fuera a los más vulnerables. Su renta, el único recurso para aliviar su maltrecho patrimonio, sigue deteriorándose con la recuperación.

FUENTE: http://economistasfrentealacrisis.com
Por Luis Molina Temboury, economista y miembro de EFC
04/08/2017
 




¡Menos recuperación y más reparto!